Cómo empezó todo
En 2011, dos socios con experiencia en banca corporativa y dirección industrial decidieron montar una consultora pequeña, con una idea clara: cobrar por resultados verificables, no por horas de reunión. El primer cliente fue una empresa familiar de logística en Getafe que necesitaba reestructurar su deuda con tres entidades bancarias. El proyecto duró 10 semanas y terminó con una refinanciación que redujo el coste financiero anual en 84.000 euros.
Ese caso nos enseñó algo que todavía aplicamos: las empresas medianas no necesitan presentaciones de 200 diapositivas. Necesitan a alguien que se siente con ellas, entienda sus números y proponga acciones que se puedan ejecutar con los recursos disponibles.
Desde entonces hemos trabajado con más de 120 empresas en sectores como alimentación, tecnología, construcción, transporte y servicios profesionales. El equipo ha crecido de 2 a 18 personas, pero seguimos operando con la misma lógica: proyectos acotados, tarifas fijas y un consultor sénior responsable de cada cuenta.